Sierra Club Home Page   Environmental Update   My Backyard
chapter button
Explore, enjoy and protect the planet
Click here to visit the Member Center.         
Search
Take Action
Get Outdoors
Join or Give
Inside Sierra Club
Press Room
Politics & Issues
Sierra Magazine
Sierra Club Books
Apparel and Other Merchandise
Contact Us

Join the Sierra ClubWhy become a member? Explore, Enjoy and Protect

Unase al Sierra Club

Backtrack
EcoCentro Main
In This Section
  En español:
Encuesta de 2008
Recursos y links
Sala de Prensa
Columna Mensual
Un Lugar Especial
Consejos para su Hogar
Nuestra Posición: Migración
Ciudades Frescas
Contáctese con Nosotros
 

  En inglés:
2008 Survey
Our Position on Migration
Latino Communities at Risk
Puerto Rico's Northeast Ecological Corridor
Toxics
Environmental Justice
Transportation
Youth In Wilderness
A Special Place
Tips for Your Home
Contact Us

Get The Sierra Club Insider
Environmental news, green living tips, and ways to take action: Subscribe to the Sierra Club Insider!

Subscribe!

EcoCentro
Nuestra Columna

En inglés
El Zorro en Su Gallinero
Por Javier Sierra

Erase una vez una anciana que lloraba desconsolada en un rincón al enterarse de la muerte del tirano que había gobernado su ciudad con puño de hierro. Sus vecinos salieron a las calles a expresar su júbilo, y uno de ellos, al ver a la anciana, le preguntó, "¿Por qué lloras, mujer, no sabes que el tirano ha muerto?" Y la anciana respondió, "No lloro por el que se va, sino por el que viene".

Esta vieja fábula bien podría aplicarse a otra sucesión, la cual está ocurriendo en la administración Bush. Gale Norton, la secretaria del interior, anunció su renuncia, dejando detrás un lamentable legado de favores a intereses corporativos a costa de la herencia natural que a todos nos pertenece.

Durante sus cinco años al frente del Departamento del Interior -el supuesto salvaguarda de los 500 millones de acres de tierras públicas- Norton dio tratamiento preferencial a intereses petroleros, mineros y madereros abriendo cientos de miles de acres a la explotación industrial.

Norton -una ex ejecutiva de esos intereses- funcionó como el proverbial zorro que vigila el gallinero. En lugar de dejar a las distintas agencias bajo su responsabilidad que protegieran nuestros tesoros naturales, hizo lo posible para que no cumplieran con su deber. Un buen ejemplo fue su terco apoyo a que se abrieran nuestras costas a las explotaciones petroleras y de gas, incluyendo el Refugio Artico Nacional de Vida Silvestre, uno de los pocos ecosistemas prístinos que quedan en nuestro hemisferio. Otros objetivos de Norton incluyen la parte oriental del Golfo de México, las costas de Virginia y los bancos de salmón de Bristol Bay, en Alaska.

Mientras que Estados Unidos consume el 25% de la producción petrolera mundial, bajo nuestros pies sólo yace el 3% de las reservas del planeta. Jamás vamos a salir de esta crisis energética -o como dice el Presidente Bush, de esta "adicción petrolera"- perforando el legado natural de nuestros hijos.

Norton y sus amigos de la administración se han negado a implementar las soluciones que están disponibles. Por ejemplo, ya existe la tecnología para que la industria automotriz produzca carros y camionetas que rindan al menos 40 millas por galón. En diez años, esto nos ahorraría todo el petróleo que importamos del Medio Oriente y el que se podría extraer del Refugio Artico.

La obsesión perforadora de Norton también contradice los deseos de la mayoría de los habitantes de este país, de los cuales el 70% se considera medioambientalista. Un reciente estudio realizado en California, el estado con mayor población latina del país, nos revela que la salud de nuestras costas es de gran importancia, especialmente para los hispanos.

El sondeo, realizado por el Instituto de Política Pública de California, indica que para el 61% de los californianos el estado de sus costas es muy importante, mientras que para el 67% de los latinos lo es. Asimismo, sólo el 31% de la población apoya más perforaciones petroleras costeras, pero este número es aún más bajo entre los latinos, el 29%. Además, el 50% cree que la contaminación de las costas es un gran problema, mientras que el 58% de los latinos piensa así.

Estos datos pueden tener nefastos resultados para los candidatos que apoyan a los contaminadores o ignoren a los votantes hispanos. El 87% de los probables votantes entrevistados dijo que la posición medioambiental de los candidatos a gobernador será importante para ellos.

Y hablado de votantes, el Presidente Bush parece empeñado en ignorarlos. Como sucesor de Norton, el mandatario ha nominado al ex gobernador de Idaho Dirk Kempthorne, quien durante su vida pública se ha opuesto a proteger nuestra salud y nuestro legado natural. Como senador estatal copatrocinó un proyecto de ley que libró de culpa a los contaminadores que arrojaron millones de toneladas de plomo, zinc y otros metales tóxicos a los ríos de Idaho, obligando a los contribuyentes a pagar los platos rotos.

Asimismo, Kempthorne se ha opuesto a la protección de 60 millones de acres de bosques silvestres, se ha esforzado en debilitar la Ley de Especies en Peligro y la Ley de Salvaguarda del Agua Potable, y de remate apoya que se perfore el Refugio Artico en busca de petróleo. No es de extrañar que la Liga de Votantes Pro Conservación -en su informe sobre la actuación medioambiental de funcionarios electos- le haya dado un punto en una escala de cien.

¿Quién sabe? Con el tiempo, Dirk Kempthorne podría hacernos echar de menos a Gale Norton.

Javier Sierra es columnista del Sierra Club. El Sierra Club es la mayor y más antigua organización de base medioambiental en Estados Unidos.


Up to Top